Experimentos realizados con ratones revelaron que concentraciones de extracto de fresa bloqueaban la división de células tumorales muy agresivas, a la vez que evitaba la acción de varios genes implicados en los procesos de metástasis.
Las pruebas se realizaron con hembras de roedores a las que se dividió en dos grupos. El primero con una alimentación estándar, y el segundo con una dieta enriquecida con suplementos derivados de la fresa. A todos ellos se les implantó posteriormente tejidos tumorales.
Al cabo de un tiempo se comprobó que en las hembras del segundo grupo se había evitado al metástasis del tejido enfermo a otro sano, y además se había producido una reducción notable del volumen del tumor.
Los autores del estudio se muestran cautos y advierten que estos resultados todavía no se pueden extrapolar al ser humano, pero abren una vía de investigación que es realmente esperanzadora.

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